El positivismo Independiente

No fueron días fáciles para Independiente. Primero por la eliminación de la Copa Argentina en manos de Lanús, lo que significó la primera derrota desde que Mauricio Pellegrino es entrenador de la institución. A eso hay que sumarle el empate ante San Martín en San Juan -con los polémicos 9 cambios incluidos- y el empate ante Arsenal que sorprendió a propios y extraños, sobre todo por la posición del equipo de Sarandí en el torneo doméstico. Por eso, aunque las comparaciones son odiosas, el partido de ayer fue un aliciente en cuanto al rendimiento con respecto a lo exhibido en los mencionados encuentros, más allá del resultado con gusto a poco y ciertos detalles que por supuesto repasaremos.

Al equipo le faltó efectividad. Lo que a comienzos de torneo era un punto a favor, hoy es un déficit importante. Es que si bien no hubo muchas jugadas de riesgo -como patrón repetido desde el cambio de entrenador-, en los primeros partidos las pocas que se generaban se concretaban, cosa que ayer no sucedió: Independiente dependió de un error en la salida de Estudiantes para poder convertir. Claro está que hubo mérito por la presión ejercida, pero también es cierto que además marca otro déficit importante que es la falta de elaboración de juego. Si no es por Jesús Méndez (de flojo partido) o por Cristian ‘Cebolla’ Rodríguez (que a pesar de no haber jugado en su posición y estar falto de fútbol marcó su calidad), el Rojo no hilvana jugadas concretas. A eso hay que sumarle que las proyecciones de los laterales no marcan una diferencia sustancial, a excepción de algunas jugadas de Toledo que generaron peligro en el arco de Hilario Navarro. El hecho de que ambos suban al unísono pero no finalicen la acción implica que el equipo tenga que marcar desde atrás a los mediocampistas ofensivos del rival. La sorpresa de un lateral se basa en los centros a la carrera o las apariciones sorpresivas en el área rival por sobre todas las cosas, pero los ex Banfield priorizan el toque por lo bajo hacia atrás o hacia el centro y suelen tardar bastante en acomodarse. Gran déficit que condiciona a todo el equipo. Por su parte, Vitale sigue sin demostrar porqué juega en la primera del club: siempre recibe de espaldas al arco rival, le cuesta mucho hacerse dueño del medio cuando Méndez está en función de ataque y suele guardarse entre los centrales de manera sistemática, lo que provoca un retroceso indefectible en todo el equipo. Por el momento, de lo más flojo del equipo.

La defensa tuvo un partido discreto, producto de lo poco que llegó Estudiantes al arco protegido por Diego Rodríguez. Los centrales tuvieron un partido correcto y supieron controlar a los ‘rapiditos’ del ‘Pincha’. Por el lado del arquero existe una polémica entre los hinchas: para algunos no te salva nunca, mientras que para otros ha sido clave en varios partidos. ¿Mi opinión? Es muy bueno debajo de los tres palos y tiene como principal déficit las salidas en los centros, casi siempre inseguras. Además sí salvó varios partidos, pero también perdió otros tantos. Tiene condiciones, de eso no hay dudas, pero deberá corregir esos errores porque pueden costar goles.

Párrafo aparte para el arbitraje de Herrera, que si bien una nueva disposición FIFA le da la derecha en cuanto al penal de Toledo (NdR: cualquier contacto del balón con la mano deberá ser considerada penal), también es cierto que ni siquiera amonestó a Israel Damonte por la fuerte patada a Claudio Aquino que lo terminó sacando del partido (tiene para un mes y medio de recuperación). Además, sea o no penal es cierto que es demasiado fácil cobrárselos a Independiente…

Por último, el desempeño de los delanteros es tan dispar como los resultados. Mientras Vera se gana a la hinchada partido a partido a fuerza de goles, sacrificio y buen juego, Albertengo pierde terreno. Se lo nota impreciso, flojo en el cuerpo a cuerpo e intermitente en sus apariciones, una versión totalmente enfrentada a la que nos tenía acostumbrados en el torneo anterior. Tiene el crédito abierto sobre todo porque el sacrificio sigue siendo una virtud innegable en él, pero en un equipo que aún no tiene los famosos “11 de memoria” le falta mejorar mucho para hacerse un lugar. En cuanto a Martín Benítez, si bien no fue el de los primeros partidos se nota que está pasando un gran momento y de hecho fue suya la habilitación en el gol. Con compañía, se podría aprovechar aún más el gran momento del misionero.

Independiente perdió dos puntos porque mereció ganar. Si bien no le sobró nada, supo contener a un equipo que se siente cómodo cediendo el protagonismo y aprovechando los espacios. Es alarmante que los cambios no modifiquen la estructura de un partido siendo que esa debería ser su función. Pisano entró demasiado tibio e intermitente y decidió mal en casi todas las jugadas, mientras que a Trejo le costó encontrar su lugar en la cancha y además tuvo una chance inmejorable que no pudo concretar. Sin embargo, con esta leve mejoría en el rendimiento quizá se pueda cambiar a tiempo para volver a creer en el equipo al menos en cuanto a los resultados. Faltan soldados importantes que se espera que sumen de la mejor manera, pero lo cierto es que entre quien entre, esto es Independiente y todavía hay ilusión más allá de algunas intermitencias. Todavía hay vida y la Sudamericana sigue siendo la obsesión, pero a no dormirse porque ya hubo errores repetidos y con la autocrítica sin correcciones no alcanza.

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